Los clavadistas chilenos volvieron a la competencia tras un largo receso por la pandemia mundial, logrando dos medallas de plata y una de bronce en el sudamericano de deportes acuáticos en Argentina.

Un año y medio sin competir. Pocas cosas deben ser tan difíciles para un deportista de alto rendimiento. Aquel que se prepara para ser evaluado constantemente y al que, de pronto, la arrancan el objetivo principal.

Pero debieron seguir, como todos los deportistas del mundo, a la espera de la reanudación. Con paciencia y manejando la frustración del encierro, de la falta de condiciones. En el caso de Diego Carquín y de Donato Neglia, superando la falta del agua.

Este mes de marzo, el año más complejo en sus carreras llegó a su fin (al menos por el momento) cuando volvieron a saltar en el Sudamericano de Deportes Acuáticos disputado en Argentina. Y el retorno fue brillante: en la prueba sincronizada de trampolín 3 metros varones, la dupla nacional se quedó con la medalla de plata, tras alcanzar un puntaje de 341.64.

La prueba fue ganada por los colombianos Daniel Restrepo y Sebastián Morales (379,80 puntos) mientras que el bronce quedó en manos de los brasileños Luis Felipe Bonfim Dos Santos Moura y Kawan Figueredo (334,41 puntos).

Santiago 2023 conversó con ambos clavadistas y recogió sus impresiones tras el exitoso paso por Argentina.

“Cerré mi mejor sudamericano, mi mejor momento la verdad” dice Diego, recién terminando la final de 1 metro, donde rozó el bronce. “Vengo en alza, toda la experiencia que he sumado estos años está dando frutos, me siento muy fuerte mentalmente, técnicamente también estoy en mi etapa, y la parte física la trabajé muy bien en cuarentena y es mi principal fortaleza” relata quien además quedó tercero en el trampolín de 3 metros, tras su compañero Donato Neglia y el brasileño Luis Felipe Bonfim, con la plata y el oro respectivamente.

Con 28 años Diego Carquín había competido por última vez en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Un año y medio sin medirse con otros clavadistas, donde la presión también se fue acumulando, ya que debían al menos obtener una medalla de plata para conservar las becas que les permitan continuar con sus carreras. “Asumimos el riesgo y el desafío, entrenamos muy duro en cuarentena porque sabemos que tenemos una real posibilidad en el sincronizado en Santiago 2023, que serán nuestros cuartos Juegos Panamericanos, el trabajo con Donato es arriesgarlo todo para el 2023”.

La dupla cumplió además la marca mínima para disputar en tres semanas más el preolímpico para Tokio 2020, donde deben quedar entre los 25 primeros para entrar en la cita olímpica. Otro desafío en el horizonte para Donato y Diego, quienes ven como se abren puertas cuando aún les quedan varios años en el alto rendimiento.

“Llegamos con las mejores expectativas al sudamericano, nos pusieron una meta muy alta para mantener la beca, una medalla de plata. Mente fría y corazón valiente, le pusimos todo el esfuerzo a la preparación en un año muy difícil, nos hicimos nuestro propio gimnasio incluso” nos confiesa Donato tras obtener no una, sino dos medallas de plata. Se sintió cómodo también compitiendo con Diego, con quien tiene una amistad de años, una sana competencia y las esperanzas cifradas en el sincronizado. Y lograron uno de sus mejores puntajes en esa prueba, a pesar de toda la presión.

“Esto es un impulso para seguir haciendo el esfuerzo día a día y obtener una clasificación olímpica que sería lo más importante, el último paso. Tenemos un pie adentro y hay que meter el otro. Estoy orgulloso del equipo que somos como Team Chile y lo que somos como clavadistas”.

Y la historia continúa, no hay descanso. A Diego y Donato los espera el mayor desafío de sus vidas deportivas en tres semanas más, justo cuando empiezan a obtener los mejores puntajes de sus carreras. Un camino arduo, de enorme sacrificio, que se proyecta también a Santiago 2023.

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