De sus 38 años, dedicó 23 a la selección nacional. Puso sus 2.04 metros al servicio del deporte, eligiendo una vida llena de esfuerzos, viajes, triunfos, satisfacciones y frustraciones también. El más destacado jugador chileno de balonmano se despide de la selección.

Marco Oneto se había retirado ya de la selección chilena tras obtener la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, pero regresó este año con una ilusión: conseguir un cupo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Con ese objetivo disputó el Mundial de Egipto, donde terminaron en el 27° lugar y el preolímpico de Montenegro, donde el histórico jugador sufrió una gravísima lesión en el tendón de Aquiles. Fue su despedida definitiva de la Roja. Un momento amargo, lapidario, un final inesperado.

Santiago 2023 conversó con el “Gigante Maravilla”, ahora que enfrenta 4 meses de recuperación tras la operación del tendón y a punto de ser padre por tercera vez. Con la sinceridad que lo caracterizó toda su carrera, la mayor parte efectuada en el FC Barcelona, Marco relata que “es complejo poder resumir 23 años de vivencias junto a la selección. Aunque siempre queda más lo positivo, mi historia con la selección ha sido de amor y desamor durante mi carrera deportiva. Pasé por grandes momentos y otros muy duros, de que me echaran por no pagar un yeso con 16 años a ser el MVP (jugador más valioso) de América en 2012”.

Pero Marco no pierde de vista todo lo bueno que le trajo el deporte, a pesar de estar pasando por una recuperación física compleja y al mismo tiempo, montar una empresa en tiempos de pandemia y combinarla con sus últimos meses de competencia de alto rendimiento:

 “Valoro el haber podido capitanear a este equipo por casi una década y poder haber tenido la oportunidad de aportar con mi granito de arena en el desarrollo y visualización de mi deporte en Chile Veo a Santiago 2023 como una grandísima ilusión y también con pena, siempre quise poder estar en un mega evento en Chile. Siempre tuve esa deuda a modo personal, pero Santiago 2023 me pilló ya un poco viejo” relata Marco sin dejar el humor de lado.

Con toda la experiencia adquirida en sus años en España, el ahora ex capitán de la selección tiene claro que la visualización que se consiga del balonmano a través del Panamericano será clave para el desarrollo de este deporte a futuro. “Confío que podamos utilizar esta palestra que nos entregue este mega evento para poder solidificar nuestra base, principalmente con competencias nacionales y regionales en las que nuestro deporte pueda sustentarse en las generaciones futuras y no dependamos (como hasta ahora) en que los jugadores emigren para nutrir las selecciones y aumentar su nivel deportivo”.

Las ilusiones de Marco con miras a Santiago 2023 son las mismas con las que sueñan miles de deportistas de las Américas: “Este torneo es una maravillosa oportunidad para poder devolverle la mano al deporte y a los deportistas nacionales. Dedicado al 100% de nuestras figuras, que demarque una diferencia con el pasado. Que Chile sea un país deportivo y que, de la mano de este mega evento, nuestra sociedad aprenda de la importancia de la inclusión del deporte en el desarrollo y crecimiento de una sociedad sana”.

Palabras del rey del balonmano chileno. Uno que, aunque forzado por lesión a abdicar al trono, jamás perderá su corona.

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